INVAP vuelve al ruedo satelital

La empresa rionegrina INVAP se asoció con Turkish Aerospace Industries (TAI) para crear GSATCOM, una empresa dedicada al diseño y fabricación de satélites de telecomunicaciones geoestacionarios de nueva generación. El acuerdo fue escuetamente informado por la empresa argentina pero según el portal AGEND.AR fue más promocionado por su contraparte turca.

El proyecto que encarará la nueva empresa conjunta sería el diseño, fabricación y puesta en órbita de un satélite de alto rendimiento (HTS), modelo del que hemos hablado antes. Es conocida la experiencia de INVAP en satélites, habida cuenta de los exitosos ARSAT 1 y 2 que están actualmente en servicio. Fueron los únicos satélites geoestacionarios hechos en el hemisferio sur, lo que coloca a la Argentina como el segundo país americano capaz de hacerlos, junto a los Estados Unidos. Pero en 2016 una de las primeras medidas del entonces nuevo Ministro de Telecomunicaciones, Jorge Aguad, fue terminar el contrato entre ARSAT e INVAP y aplicar una política unilateral de “cielos abiertos» que permitió a satélites estadounidenses y europeos el dar servicio sobre Argentina sin la contraprestación habitual en la industria. Un duro golpe para los rionegrinos y sus inversiones en salas limpias y equipos de fabricación y testeo de satélites, al parecer imposible de recuperar.

INVAP, lejos de desanimarse, continuó buceando en el universo de las joint ventures encontrando una solución para continuar su desarrollo en esa difícil arena. Su objetivo sería en principio, lograr algo parecido al ARSAT-7 u 8. Abandonando los cohetes de propelentes químicos, este Satélite de Alto Rendimiento utilizaría propulsores iónicos: motores que expelen iones acelerados de xenón, kriptón o argón. Tienen un empuje muy bajo pero pueden sostenerlo muchísimo tiempo (se dice que son de alto “empuje específico”), lo cual en un ambiente libre de fricción, permite alcanzar velocidades altas y travesías largas. La sonda Hayabusa de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial tenía este tipo de impulsores, por ejemplo, y también la estación espacial MIR.

La idea de la “joint venture” entre TAI y INVAP es lograr una plataforma de servicios única de bajo peso, que se pueda construir masivamente, y que además sea capaz de alojar «cargas útiles» muy distintas, hechas a medida de las necesidades comunicacionales de cada cliente. Gracias al respaldo de la empresa aeroespacial turca, INVAP puede ahora encarar riesgos de ingeniería tales como placas fotovoltaicas enormes, motorización eléctrica y antenas multispot. Estas cosas, como fabricante novel, INVAP no pudo intentar con los ARSAT porque lo que se buscaba era un satélite más confiable, lo cual se logró ampliamente. En costos de aseguramiento, los de los ARSAT son de los más bajos del mundo, por lo convencional y resistente de la ingeniería. Dicha virtud nos transformó en el 8° país del mundo con ingeniería geoestacionaria, y ahora se pondrá a prueba una vez más en esta nueva iniciativa de los barilochenses.

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Acerca de Anatinus

Argentino. Consultor en telecomunicaciones, electrónica naval, y seguridad laboral relacionada. Ingeniero en electrónica con amplia experiencia en comunicaciones alámbricas, inalámbricas y ópticas. Divulgador científico aficionado, entusiasta de los deportes náuticos, la aviación, el motociclismo, y la buena cocina casera.
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